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Varias crisis por falta de sangre tipo O en hospitales estadounidenses, subrayan la importancia de crear un tipo de sangre versátil. En las raras ocasiones en que una persona recibe una transfusión de sangre del tipo equivocado, la violenta reacción (causadas por las moléculas de azúcar ubicadas sobre la superficie de los glóbulos rojos) puede hacer que el sistema inmune deje de funcionar correctamente.

En abril, Henrik Clausen, profesor de la Universidad de Dinamarca, publicó un trabajo en la revista Nature en el que describía un método para convertir cualquier tipo de sangre en O (el tipo de sangre que casi todo el mundo puede tolerar). Clausen descubrió unas enzimas que “cortan” los problemáticos azúcares de las superficies de los glóbulos rojos de tipo A, B y AB. Producidas por bacterias, las máquinas moleculares podrían teóricamente convertir cualquier clase de sangre en tipo O. Clausen y sus colegas describieron la búsqueda de estas tranquilizadoras proteínas en la edición del 1 de abril de la revista Nature Biotechnology.

ZymeQuest, una compañía startup de Massachusetts, desarrolla en la actualidad un dispositivo para hospitales que pueda utilizarse durante las crisis de existencias.